Reflexión Estratégica N.º 5 | Cuando todos miran la misma información, no todos ven lo mismo

Vivimos rodeados de información.

Datos, imágenes, declaraciones, noticias e indicadores aparecen constantemente frente a nosotros.

Pero existe una diferencia fundamental entre tener información y comprender una situación.

Dos personas pueden observar los mismos hechos, disponer de los mismos datos y, sin embargo, construir interpretaciones diferentes.

Nuestra experiencia, conocimientos, expectativas y contexto influyen en aquello que finalmente vemos.

El problema aparece cuando una interpretación deja de ser una posibilidad y comienza a convertirse en una certeza.

No siempre nos equivocamos porque nos falta información.

A veces interpretamos correctamente algunos datos, pero construimos a partir de ellos una explicación equivocada.

Por eso, frente a una situación compleja, conviene preguntarnos:

¿Qué estamos viendo?

Separar los hechos de aquello que creemos que significan.

¿Qué estamos suponiendo?

Identificar lo que damos por cierto sin haberlo comprobado suficientemente.

¿Qué podríamos estar dejando de ver?

Buscar otra explicación, otra perspectiva o aquello que pueda cuestionar nuestra primera interpretación.

En el análisis estratégico, encontrar información que confirma nuestra primera impresión suele producir satisfacción.

Encontrar información que la contradice debería producir algo diferente:

la oportunidad de comprender mejor.

El desafío no consiste solamente en mirar más.

Consiste en aprender a mirar mejor.

Porque a veces el mayor riesgo no está en no ver una señal, sino en verla, interpretarla demasiado rápido y construir sobre ella una certeza que la realidad todavía no permite sostener.

Para pensar

Si dos personas tienen acceso a la misma información y llegan a conclusiones diferentes,

¿cuánto de esa diferencia está en la información y cuánto en la manera en que cada una la interpreta?

Jorge Alberto Rodríguez